EQUIDAD DE GENERO EN LA MUJER
El concepto de equidad de género se refiere a la capacidad de ser
equitativos y justos en relación al trato de hombres y mujeres, teniendo en
cuenta sus diferentes necesidades. En una situación de equidad de género, los
derechos, responsabilidades y oportunidades de los individuos no se determinan
por el hecho de haber nacido hombre o mujer.1. La discriminación de género implica que no se otorgan iguales
derechos, responsabilidades y oportunidades a hombres y mujeres. Actualmente,
la discriminación de géneros se puede observar en la violencia cotidiana hacia
las mujeres, la discriminación laboral, la falta de acceso a ciertas posiciones
laborales, a la educación, a la propiedad privada, etc.
El término "sexo" se refiere a las diferencias
biológicas entre hombres y mujeres, por ejemplo diferencias en la contextura
física, mientras que el término "género" se refiere a las funciones y
derechos definidos por la sociedad. Mientras que las diferencias de sexo no
cambian con el tiempo, las diferencias de género sí lo hacen a medida que las
sociedades evolucionan, obtienen mas conocimientos y se desarrollan. Las
diferencias de género están relacionadas con las diferencias de sexo, en el
sentido que las diferencias biológicas, por ejemplo la diferencia de fuerza
física, colocó históricamente a la mujer en una situación de inferioridad
física y de menor poder en las sociedades primitivas, lo que generó la
discriminación de género.
Las diferencias físicas entre el hombre y la mujer llevaron a
las sociedades primitivas a organizaciones sociales en las que la mujer no
estaba en una situación de equidad en relación al hombre, con menos derechos en
la vida familiar, económica y política. La opinión de la mujer era considerada
inferior, y usualmente se consideraba que la mujer debía obedecer las órdenes
de su pareja. En relación al trabajo, era común (y aún lo es en muchos casos)
que hombre se dedique a obtener recursos mientras que la mujer se dedique a las
tareas del hogar.
Esto comportamientos se fueron transmitiendo a través de las
generaciones. Sin embargo, con el paso del tiempo, la idea de las capacidades
inferiores de la mujer fueron rebatidas por el avance en el conocimiento; se
demostró y comprobó que, si bien existen diferencias entre hombres y mujeres,
estas no implican una inferioridad de capacidades, sino que el sexo no es
determinante de la eficiencia o la eficacia de las personas en los diversos
ámbitos de la vida social, política, familiar y laboral.
Edgar
Alejandro Nava Luna 1.-6